La actriz y arquitecta Elba Chunchuna Villafañe murió a los 92 años y la noticia provocó una profunda conmoción en el ámbito artístico argentino. La confirmación llegó este jueves a través de su hija, la actriz y cantante Juana Molina, quien compartió un sentido mensaje en redes sociales para despedirla.
A través de una publicación en Instagram, Molina expresó el dolor por la partida de su madre y recordó el vínculo que las unía desde hace décadas. “Murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada. Es un cocktail de sensaciones. Cuando volví a su casa y vi su cama vacía, me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa”, escribió junto a una fotografía de Villafañe.
La muerte de Chunchuña Villafañe: el conmovedor adiós de Juana Molina
En el mismo mensaje, la artista evocó las largas conversaciones que compartía con su madre y la importancia que esos encuentros tenían en su vida cotidiana.
“Ir a su casa a conversar era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. No sé de qué hablábamos, pero hablábamos mucho. Creo que ahora quiero estar con mi hijita, bien juntitas las dos”, expresó.
Además, Molina informó que, a raíz del fallecimiento, quedó suspendido el recital que tenía previsto ofrecer este viernes en San Miguel (Buenos Aires), donde iba a presentar oficialmente Doga, su más reciente trabajo discográfico.
Cómo era el estado de salud de Chunchuna Villafañe
Hasta el momento no trascendieron las causas de la muerte de la actriz. Sin embargo, en una entrevista concedida durante 2024, Juana Molina había brindado detalles sobre la salud de su madre.
“Está más o menos. Me reconoce, sí. No tiene Alzheimer ni demencia senil. Lo suyo se llama afasia de expresión, no puede traducir a palabras lo que quiere decir. Ella vive en su casa, que es el lugar donde le gusta estar, y yo la visito muy seguido”, contó en aquel momento.
También destacó algunas de las costumbres que Villafañe mantenía pese a las dificultades que atravesaba: “Sigue manteniendo impecable su cabellera maravillosa ¡poniéndose ruleros! Y enojándose por cómo yo mantengo la mía. Aunque no lo pueda verbalizar, me la agarra, me la toca y a su modo me lo dice todo”.
Fuente: La Gaceta

